El vídeo marketing está de moda porque informar y entretener a la vez son clave en la red.

El vídeo es la mejor herramienta para conseguirlo pero circulan una serie de malentendidos y mitos en torno a este formato.

Vamos a repasarlos.

«Los vídeos no necesitan voz»: Verdadero

Los vídeos corporativos suelen contar historias, y escuchar una voz sirve para reforzar el mensaje.

La combinación de música, voz, imágenes y movimiento es potente, pero tener una voz en off no resulta esencial.

De hecho, hay algunos vídeos en los que las imágenes hablan por sí solas.

«Las reproducciones de un vídeo son lo único que cuenta«: Falso

Muchas empresas creen que la medida del éxito de un vídeo son las reproducciones. En realidad las reproducciones son sólo parte de la historia.

La verdadera métrica de éxito en plataformas como YouTube es el engagement. Es decir, cómo el vídeo provoca interacción y acciones de los usuarios.

La obsesión por conseguir reproducciones es una herencia de la métrica de ‘páginas vistas’ o ‘usuarios únicos’ de la publicidad online.

Lo cierto es que en ventas, cuanto más abajo estás en el #embudodeventas más interesa el #engagement y menos el número de reproducciones.

Es decir, cuanto más cerca está el vídeo de la decisión de compra, te interesa más que la gente haga algo a continuación, que tener a muchas personas viendo el vídeo.

«Los vídeos explicativos siempre llevan animaciones gráficas»: Falso

Las animaciones gráficas no siempre son necesarias y de hecho, hay algunos realizados con tomas y planos reales, incluso con personas hablando en persona que son mejor opción.

Las ventajas de los vídeos explicativos son evidentes: son más creativos, más memorables. Y no dependen tanto del factor humano para su realización.

Pero la persona adecuada que cuenta o explica una idea puede dar el ángulo y el tono humano a un mensaje que, de otro modo, podría carecer de interés.

«Crear vídeos explicativos es difícil»: Verdadero

Crear vídeos explicativos animados no es fácil. En el sector abundan los verdaderos profesionales que pueden producirlos en poco tiempo y con excelente calidad.

Pero el guion es la clave. El principal reto no son los gráficos, sino tener las ideas claras; saber de qué va tu negocio, y poder explicarlo en menos de 1 minuto.

Cuando tienes las ideas claras el formato de vídeo es casi irrelevante.

«Se pueden hacer vídeos sin un guion detallado»: Falso

El propósito de un guion es doble. Por un lado, se trata de dar una idea de lo que será el resultado final, y esto incluye la voz. Y por otro lado se trata de hacer un ejercicio de simplificación de los mensajes.

Pocos clientes son conscientes de que en la mayoría de proyectos el verdadero valor está en el guion, por la tarea que obliga a realizar de ordenar ideas y expresarlas de forma atractiva para los clientes.

«Los vídeos largos o explicativos son publicidad»: Falso

Los vídeos indicados para atraer clientes son vídeos cortos con una oferta: eso si es publicidad. Se utilizan para promocionarse y ganar notoriedad entre clientes potenciales, y llamar su atención.

Una vez que se tiene su atención, y la compra es considerada una posibilidad, un vídeo explicativo tiene como objetivo educar al cliente sobre la oferta concreta.

Los vídeos corporativos o explicativos son nativos de Internet, y son más racionales que emocionales. Su objetivo es ayudar a entender lo que ofreces, no emocionar a la gente (dos conceptos a menudo antagónicos).

«El contenido es irrelevante mientras el diseño del vídeo sea bueno»: Falso

El contenido importa, y mucho. El número de vídeos online crece día a día, y es necesario destacar y diferenciarse.

Algunas empresas quieren publicar ‘algo bonito’. Otras quieren redactar ellas mismas la publicidad con bromas.

Ni lo bonito ni lo ingenioso son lo que realmente determina el valor de un vídeo. La oferta de valor si lo hace.

«Los vídeos para empresas deberían imitar a la publicidad»: Falso

Las marcas más exitosas de YouTube se posicionan como ‘creadores de contenidos’, o se asocian con YouTubers, para servir a una audiencia. Y lo hacen no sólo para vender, sino para generar valor para esa audiencia.

La estructura del tipo atención – solución – contacto típica de los vídeos publicitarios, y que muchas empresas aplican a los vídeos explicativos no es siempre la más indicada.

YouTube y Facebook son plataformas en las que puedes llegar a tu público de una forma mucho más intensa que con un vídeo publicitario de 15 segundos en TikTok. Y se trata de generar conversaciones reales con clientes potenciales, no de enviar el clásico mensaje de ‘compra esto’.

«Nadie lee la descripción del vídeo de mi empresa»: Falso

El contexto es parte del contenido siempre, pero especialmente en el mundo online.

Las anotaciones, descripciones, etc. asociadas a un vídeo son revisadas asiduamente por los espectadores interesados, y son un factor clave en el posicionamiento SEO.

La propia llamada a la acción o enlace para comprar lo es.

«Un vídeo para empresas no puede ser de ventas y de marketing a la vez»: Falso

Aquí hay teorías para todos los gustos. Algunas empresas dicen que es sólo para hacer branding, y otras para conseguir ventas. La realidad es que hay diferentes tipos de vídeos para empresas apropiados para cada etapa del proceso de compra.

Por ejemplo una marca de ropa puede hacer un vídeo para hablar de las tendencias para esta próxima Primavera (arriba del embudo) y otro vídeo con ofertas concretas para comprar prendas concretas (abajo del embudo). Este es un tema muy interesante a desarrollar otro día.