Crear contenidos para tu negocio (en el formato que sea) tiene un coste de tiempo y dinero. No hacer a continuación las cosas bien es tirar por la borda buena parte del esfuerzo realizado.

Trabajamos a diario con negocios que quieren publicar un vídeo y promocionarlo online. Hay empresas con las ideas muy claras y los conocimientos para hacerlas realidad, pero lo más habitual es que esto no sea así. Una y otra vez se reproducen una serie de errores o ‘manías’ que no son exclusivos del vídeo marketing, porque aparecen en casi cualquier acción de marketing online de las empresas.

Vamos a repasar a continuación los casos más frecuentes de «auto-boicot» que negocios y profesionales suelen hacerse online:

Error #1: Esconder tu Vídeo

La más típica, y la más sencilla de arreglar. En el caso que nos ocupa, añadir vídeos a la web incrementa el tiempo que la gente está en ella, y atrae más usuarios. Estos son factores clave para que Google te ayude a ser visto. Si te limitas a publicar tus vídeos en YouTube, y en páginas ocultas dentro de tu web el efecto no se va a producir.

Pon un vídeo en tu home: es la forma más rápida y sencilla de empezar a mejorar el posicionamiento. Si tienes varios, crea una página con ellos y enlaza desde la home. Además, cada vez que subas tus vídeos a YouTube no olvides nuestros consejos de posicionamiento en esta plataforma.

Error #2: Contenido y Formato Inadecuado

La estructura que están planteando muchas agencias, como solución universal para todo: problema, solución y acción, es adecuada sólo a veces. En general es interesante en cualquier forma de vídeo explicativo, ubicado en lo alto del embudo de ventas, pero puede ser contraproducente en vídeos para obtener conversiones o ventas en la zona inferior del embudo.

Por ejemplo, los Vídeos de Pizarra Blanca son muy atractivos, pero están diseñados para aclarar conceptos e ideas nuevos, o complejos de visualizar; por eso es muy interesante para startups. Pero (salvo que tu proceso de ventas sea ultra-novedoso) no son adecuados para presentar cómo vender un seguro, o un coche.

Error #3: Soltar el Gran Rollo

Lo estamos diciendo casi a diario en este blog. Y con la misma frecuencia vemos aparecer vídeos explicativos y corporativos de varios minutos.

En mi opinión cualquier cosa que supere los 15-20 segundos es larga, por una razón muy sencilla. Si lo que tienes que contar es tan complejo que no cabe en 20-30 segundos de vídeo, la duración de tu vídeo es el menor de tus problemas.

Twitter tiene un éxito y una tasa de interacción enorme entre su público porque su valor añadido es limitar lo que puedes decir. Esto obliga a la gente a explicarse rápidamente.

Hay excepciones: tutoriales, explicativos, etc. Pero en general todos deberíamos de ser duros con cualquiera que se tome más de 20 segundos de nuestro tiempo para tratar de vender algo nuevo. La limitación de tiempo te ayuda además en algo fundamental: ordenar tus propias ideas.

Error #4: Contratar a quien no debes

Si crear un vídeo corto, que cumpla con un cometido es importante, más aún lo es darle visibilidad. Si lo que necesitas es poner vídeos en tu página web para que todo el mundo sepa que haces vídeo te sirve cualquier proveedor. Si lo que quieres es publicar vídeos de forma que te traigan nuevos clientes no te vale cualquiera.

La mayoría de agencias y creativos ponen un énfasis casi obsesivo en la calidad del vídeo. Yo creo en la funcionalidad del vídeo como parte de una estrategia. Si dicha estrategia genera nuevos clientes el vídeo funciona, sino no.

Es mejor un vídeo de calidad aceptable delante de miles de personas cada día que una obra de arte que sólo pueden ver unos pocos que además ya son clientes.

Error #5: No Seguir las Métricas

A medida que un negocio utiliza más vídeos éstos tienden a quedar ‘descolgados’ de la planificación de los contenidos. No se realiza un seguimiento y una planificación de los mismos con el mismo rigor que se hace con los artículos. Y menos aún se sigue con regularidad las métricas que indican si los vídeos sirven para el cometido para el que han sido diseñados.

Recordemos los dos niveles principales: vídeos corporativos o genéricos para hacer branding, y vídeos para generar leads. Los primeros deben diseñarse para llevar tráfico a la home corporativa; los segundos deben ubicarse en una landing, en un artículo concreto, o en una tienda online.

En cualquier caso se debe seguir dos números igual de importantes: las reproducciones (numerito que te da YouTube, o la plataforma que utilices para alojar tus vídeos) y el engagement o interacción (la cantidad de veces que los usuarios hacen algo con el vídeo).