El poder de las historias en el marketing digital se basa en que la gente no compra lo que haces sino porqué lo haces. Y detrás de un porqué siempre puede haber una buena historia.

El mejor marketing tiene un elemento humano siempre. Por lo tanto debes hacer al cliente el héroe de tu historia.

No dejes que la gente llegue a tu historia por ellos mismos. Cuenta qué hará tu producto y cómo se beneficiarán de ello. Esa es tu historia: ¡cuéntala con un buen vídeo!.

La historia puede estar en el logo, el nombre, el packaging, o cualquier otro estímulo sensorial que permita conectar con la mente emocional.

Las historias despiertan emociones 

Las historias funcionan en marketing porque los humanos no siempre toman decisiones racionales.

La mayoría se preocupa sobretodo por aquellas cosas que les inspiran de alguna forma. Toman decisiones basadas en emociones, y después buscan los datos que confirmen estas decisiones.

  • En B2C Los consumidores se ven más influidos por lo que dicen sus círculos cercanos de personas que por lo que les dice gente rica y famosa distante.
  • En venta compleja (B2B) conseguir un cliente difícil. Implica muchos contactos, gente involucrada, una red de aprobaciones, trámites, etc.

Tener una reunión implica una sóla persona, en un departamento, que te pueda dedicar 30 minutos en algún momento.

Para convencer a esa persona no necesitas un caso de negocio concienzudo sino una buena historia.

Lo que la gente realmente quiere saber es ¿qué significa todo esto para mi?… ¡La experiencia es la mejor historia!.

Elegir las historias adecuadas para cada caso es un arte, y el truco para conseguirlo es pensar basándote en historias.

Cómo Construir Historias

Para construir historias utiliza casos prácticos organizándolos de esta forma:

  • El antes. Qué hacía el cliente antes de conocerte?¿Qué puntos de dolor tenía y cómo los ha solucionado?.
  • El después. Cómo ha mejorado tu producto las cosas para el cliente. Qué está reemplazando y cómo ha impactado en el negocio.
  • Los resultados. Qué métricas o resultados demuestran el rendimiento.

Las historias te permiten vender el PORQUÉ, en lugar de el QUÉ.

Y la gente se mueve por los PORQUÉS.